El último grupo con el que íbamos a estar en el instituto, las 12h45 y nosotras expectantes... ¿Cómo sería este grupo?
Cada grupo es diferente, cada chica o chico es distinto del anterior y en cada grupo salen cosas distintas, pese a estar en el mismo momento vital, pese a compartir las mismas cosas por el hecho de ser todas y todos adolescentes, todas y todos son únicos y únicas y esto es lo más enriquecedor.
Este instituto nos gustó especialmente, desde aquí nuestro agradecimiento al grande de Sotero (el director del instituto), que año tras año lucha contra todos los obstáculos posibles, que tiene unos ideales y una forma de entender la vida, el mundo, la educación honesta y sincera…escuchándole a él te das cuenta de que otro mundo es posible y esto es lo que transmite día a día a sus alumnos.
Grupo de 4º de la ESO, aquí conocimos a: Marleny, “Aroboy”, Sergio, Gilberto, Jorge, Kiki, “Jari2”, Ana María, Jennifer, Cristina y uno más que no dejó su nombre escrito en ningún lado y que nosotras no recordamos (sólo el nombre es lo que no recordamos).
El taller empezó con mal pie, las chicas y los chicos estaban en las últimas horas de clase y especialmente revoltosos. Su actitud era de aparente oposición, de desinterés; tuvimos un pequeño encontronazo con Ana Mari, que era – de entrada- la más decidida a no escuchar y a molestar tanto a sus compañeros y compañeras (que, gustosos, se reían con ella), como a nosotras…tuvimos que pedirle finalmente a Ana Mari, que abandonase el grupo.
Esto calmó y frenó al grupo, poco a poco pudimos trabajar y Ana Mari volvió al grupo, en actitud de absoluta colaboración e implicación.
Hablamos de muchas cosas, pero sobretodo de sueños…
Muchos de las chicas y de los chicos manifestaron, una vez logramos romper ese clima de desinterés y de aparente desidia, sus deseos…
A veces las limitaciones imaginarias que uno se autoimpone son más fuertes que las reales, que también en este grupo existen de una manera muy acentuada.
Debajo de la apatía, de la desidia y del desinterés, hay inquietud, preocupación, temor, miedo a no ser capaz, miedo de no llegar a cumplir los propios sueños…
Pero cuando se derriban estas barreras, todo fluye, se ponen las palabras que antes estaban escondidas, en un ambiente de respeto, de tranquilidad, de cariño, de escucha y de cordialidad entre todas y todos…¿qué querrá hacer mi compañero/a, qué tipo de vida sueña? ¿también tiene dudas?
Gilberto desea ser arquitecto, Marleny un ciclo formativo de peluquería, “Aroboy” quiere trabajar de jardinero, dentro de dos años volverá a República Dominicana, sus planes por lo tanto vienen determinados por este hecho y son a corto plazo…, Sergio quiere hacer un ciclo formativo, aunque no tiene claro de qué, Jorge quiere ser fontanero, como su padre, Kiki desea estudiar Bellas Artes y ser pintor, “Jari2” estudiar el bachillerato, el chico cuyo nombre no recordamos quiere ser electricista, Ana María quiere hacer un módulo de peluquería, para así en el futuro montar su negocio con Jennifer, que quiere ser esteticien y Cristina desea estudiar Jardín de infancia.
Lo que todas y todos le piden a la vida es que les vaya bien en lo académico-profesional y sobretodo ser felices…que no les falte nunca nada ni a ellos, ni a sus seres más queridos, incluido el amor.
El taller termina con la genial idea de Jenifer: “Para mi peluquería he pensado lo siguiente: que la proyecte Gilberto (el arquitecto), de la fontanería y la electricidad que se encarguen Jorge y el chico de cuyo nombre no nos acordamos, el jardín –porque tendrá un bonito jardín- lo cuidará “Aroboy”, Kiki se encargará de pintar artísticamente las paredes, Cristina de cuidar de los hijos de las clientas y Ana Mari y yo seremos las dueñas de este negocio compartido.”
¡Mucha suerte!
martes, 15 de abril de 2008
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